Torturadores y ped?filos, los secretos a voces
Torturadores y ped?filos, los secretos a voces
Por Manuel Gross Osses
Vivimos en un ambiente de hipocres?a generalizada, donde casi todos hacen como que dicen la verdad y otros tantos hacen como que la creen. En este deporte de ?hacer como que?? pod?amos ser campeones mundiales. Como que trabajamos y como que nos pagan, como que ense?amos y como que aprendemos, como que sabemos jugar al f?tbol y como que lo creemos, como que todas las instituciones funcionan y como que los ciudadanos conf?an en ellas.
Pero adem?s de hip?critas, sordos. Porque no se escucha la voz del pueblo, que es la voz de Dios (vox populi, vox Dei), aunque ya no se trate de secretos a voces sino que de secretos a gritos. Unos pocos casos que conocemos de cerca nos confirman esta actitud hip?crita y sorda: La mortandad de los cisnes de cuello negro en el r?o Cruces envenenados por la alta concentraci?n de minerales que se les forma en sus h?gados. El ilegal tr?fico de la madera de alerce en la Cordillera del Sarao donde participan desde hace a?os cientos o miles de personas. En ambos casos, los que est?n involucrados son un secreto a voces.
El mejor ejemplo es el siguiente: Hace reci?n una semana, un alto oficial de las Armada todav?a dec?a desconocer cualquier antecedente sobre que se hubiera torturado en el buque escuela Esmeralda. Porque nunca escuch? nada? Sin embargo, el Informe Valech ha destapado la verdad oculta por m?s de treinta a?os: Los torturadores tambi?n ?trabajaron? en la Esmeralda y as? el oficial ha debido reconocerlo? ahora.
Lo mismo pasa con los ped?filos, que son otro tipo de torturadores, todav?a m?s crueles. Porque sus v?ctimas son ni?os inocentes que no se atreven a denunciar a sus violadores y que debido a su mayor fragilidad psicol?gica sufrir?n los traumas durante toda su existencia. La inmensa mayor?a de ellos son identificables. Pero hacemos como que no sabemos. Algunos callan por miedo a las represalias, la mayor?a por simple conveniencia, pero otros callan por complicidad. ?Qu? clase de pa?s es este donde las instituciones tienen temor a investigar, y si llegan a hacerlo lo hacen con todo tipo de precauciones para no incomodar a los presuntos involucrados?
Cuando los torturadores y los degenerados sexuales se pasean libremente por las calles haciendo gala de su aparente inmunidad por delante de sus v?ctimas impotentes, es que algo est? fallando en esta democracia, porque tras una fachada de institucionalidad se permiten todav?a demasiadas arbitrariedades e injusticias sociales. Porque hacemos como que todo va bien y nos tapamos los o?dos para no escuchar los secretos a gritos.
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